El diagrama experiencial del trayecto que recorre normalmente una pareja
desde la fase de la atracción hasta la separación. Se
denomina patrón del umbral:
Atracción
——— Apreciación ——— Acostumbramiento
——– Expectativa ——– Desencanto ——–
Desilusión ——– Llegada al umbral ———
Reorientación Perceptual ——– Verificación
—— Fin de la relación.
Este
diagrama se utiliza tanto para señalar la posición de
una persona o una pareja respecto de la buena salud de la relación,
como para definir la meta terapéutica que se desea alcanzar.
Hay
una clase de comunicaciones de muy contextual que se denomina equivalencias
conductales complejas (conductal se refiere a la conducta observable,
compleja se refiere al sistema interconectado, y equivalencia se refiere
a que tiene la misma significación). Una equivalencia conductal
compleja es el significado que una persona atribuye a cualquier conducta
particular. Las equivalencias conductales complejas que son pertinentes
para el patrón del umbral son aquellas que transmiten alguna
cualidad emocional específica.
Alguna de las posibles vías por la cuales otra persona puede
hacernos saber que nos ama son, por ejemplo, tocarnos suavemente, pronunciar
nuestro nombre de una cierta manera, mirarnos a los ojos, discutir con
nosotros, hacernos un inesperado regalo, dejarnos en paz cuando estamos
trabajando, reírse cuando contamos chistes, o tolerarnos quizá
cuando nos ponemos melodramáticos. Estas conductas (u otras apropiadas)
tienen para nosotros un significado específico.
Atracción
Al igual que los ojos con que una madre mira a sus hijos, todos nos
inclinamos a ver a nuestros seres queridos como criaturas especiales,
superiores a los demás mortales. Los percibimos a través
de un filtro especial, convencidos de que son queribles, deseables,
dignos de ser amados, etc. Cumplen todas nuestras equivalencias conductales
complejas contextualmente importantes. Son buenos tiempos, llenos de
intensidad, excitación y romance.
Apreciación
Se llega a la fase siguiente, la de apreciación, si la atracción
es suficiente y se mantiene el tiempo necesario para que se constituya
una relación estable.
Los filtros preceptuales dejan pasar libremente todas las experiencia
de ser amados y de que el compañero sea digno de ser amado. Es
muy natural que se sientan que se aman ya que prestan atención
a las cosas que acrecientan su experiencia. No se acepta la relación
como algo que se da por sentado, sino que se aprecian mutuamente de
manera auténtica. Esta fase puede basarse en una amplia gama
de ilusiones o en diversos grados de comprensión inteligente.
(Por supuesto, algunas relaciones duran largo tiempo aunque se basen
en ilusiones; sin embargo, generalmente terminan por ser insatisfactorias).
Una base inteligente sería, en este caso, conocer las mutuas
equivalencias conductales complejas significativas y tener la voluntad,
la capacidad y el deseo de satisfacerlas. Por ejemplo, ¿Cómo
sabés que sos amado?
Acostumbramiento
La fase de acostumbramiento puede ser muy positiva, siempre que el ciclo
vuelva a la fase de apreciación e incluya un ocasional retorno
a la fase de atracción. El acostumbramiento es la experiencia
de habituarse a algo. Si has permanecido largo tiempo en una habitación,
es posible que no puedas advertir cada matiz de color, textura o forma
que es parte de la misma. Ya no hay nada nuevo o preciado en esa habitación
porque estás familiarizado con ella, y puedes haber llegado a
depender de esa familiaridad para fijar la atención en otras
cosas. El mismo proceso se da en las relaciones humanas. Nos enamoramos
en un súbito arrebato de excitación, nos regocija y alienta
la apreciación, y nos sentimos cómodos y seguros con lo
que nos resulta familiar y confiable. Esta fase puede ser maravillosa,
pero la posibilidad de que lo sea depende en gran medida de que las
personas busquen seguridad o aventura. Si buscan aventura, el acostumbramiento
puede equivaler a aburrimiento. Si buscan seguridad, el acostumbramiento
puede equivaler a compromiso y protección. Para mejor o peor,
los miembros de la pareja están habituados ahora el uno al otro.
Los vidrios ya no son rosados, pero la esperanza no ha desaparecido
del todo.
Expectativa
La diferencia entre el deber y el placer suele asomar su horrible cabeza
en la fase de expectativa.
Las expectativas son la mayor invitación a la gran caída
conocida como decepción.
Lo que una vez se apreciaba pasa inadvertido; se privilegia lo que se
debería hacer en vez de tratar de satisfacer algún deseo
importante. Esta fase se caracteriza por las quejas más que por
los elogios. Los filtros permiten advertir lo que no está en
vez de lo que está.
La distancia del romance al deber es tan grande como la que separa los
quiero de los debería. El aspecto más significativo de
esta fase es que los filtros advierten cuándo nos están
presentes conductas altamente valoradas en vez de cuándo lo están.
Si no comprende esto, la pareja pasa por alto y, por lo tanto, pone
en peligro lo que una vez fue tan valioso para ella.
Si bien es apropiado dar por sentadas alguna cosas y esperar que sucedan
o estén presentes cuando se quiere contar con ellas, no es conveniente
depositar expectativas en el otro miembro de la pareja. Esto puede convertir
un romance lozano y maduro en una tarea amarga y pesada.
Las conductas que nos hacen saber que la pareja ha llegado a la fase
de la expectativa son aquellas que indican que uno de los dos miembros
o ambos advierten cuándo algo deseado no está y no cuando
está. En esta fase son más frecuentes las quejas que los
elogios, y la ausencia de las conductas deseadas está en proceso
de convertirse en la equivalencia conductal compleja de no ser amados,
no ser apreciados o no ser deseados.
Decepción
/ Desilusión
Una vez que la ausencia de conductas altamente valoradas llega a significar
la negación de importantes equivalentes conductales complejas,
los filtros se ajustan para dejar pasar otros agravios. En esta fase,
la gente suele quejarse de que su compañero ha empezado a adquirir
malos hábitos, a pesar de que, después de una investigación,
se descubre que la persona en cuestión ha tenido siempre esos
hábitos. La diferencia estriba en que esa conducta es experimentada
ahora bajo una luz distinta, menos favorable. El hecho de atender y
responder a la insatisfacción de deseos más que a su satisfacción
conduce a la experiencia de no sentirse amado, respetado, etc. Lamentablemente,
la persona suele responder al sentimiento de no ser amada, determinando
por sí misma que el compañero que la ha ofendido no es
realmente digno de ser amado, ni apreciado, ni respetado, etc. Somos
muy capaces de encontrar lo que estamos buscando, puesto que somos una
especie tan creativa.
Por lo tanto, una vez ajustados los filtros, las experiencias que forman
la base de la decepción/insatisfacción empiezan a amontonarse,
a veces rápidamente, a veces lentamentente. Pueden ser pequeñas
heridas infligidas, como cuando nos tiran granitos de arena. A veces
puede ser una experiencia profunda que viola una equivalencia compleja
esencial, como la infidelidad o la violencia. Esta fase se caracteriza
a menudo por un efecto de vaivén que es experimentado como confusión.
La señal más significativa de que las parejas están
aún en la fase de decepción/desilusión y no sobrepasaron
el umbral, es que todavía pueden recordar el pasado como una
experiencia maravillosa, y generalmente anhelan que “todas las
cosas sean como eran antes”. Aunque casi todas sus actuales experiencias
sean negativas e insatisfactorias, esos recuerdos sirven de ricas fuentes
de anhelos y posibilidades.
La
pérdida del amor: Umbral / Reorientación Perceptual ——–
Verificación
Infortunadamente, es bastante común que al menos un miembro de
la pareja haya sobrepasado el límite y alcanzado el umbral antes
de recurrir a la terapia.
El punto del umbral es el momento en que se empieza a creer que la relación
ha llegado a su fin, que no vale la pena continuarla, y que el compañero
no puede asegurar el cumplimiento deseado y necesario de las equivalencias
conductales complejas altamente valoradas. Una vez que se alcanza el
umbral, los recuerdos de la persona cambian: la persona disocia del
pasado las experiencias placenteras y asocia plenamente el pasado con
los recuerdo displacenteros. Pueden saber que hubo buenos momentos,
pero son incapaces de sentirlos. Ignoran los buenos momentos y centran
su atención en todos los malos. Sus filtros no se han ajustado
simplemente para advertir las experiencias actualmente agraviantes,
sino que enfocan el pasado y el futuro de manera que lo displacentero
parezca más real y significativo que lo placentero. Una vez que
se ha alcanzado el punto de umbral y se instala una creencia diametralmente
opuesta al mantenimiento de la relación, llega la fase de la
verificación, y la actual experiencia es vista a través
de este nuevo filtro perceptual. Las conductas se experimentan como
el cumplimiento de equivalencias conductales complejas negativamente
valoradas: el compañero es obviamente estúpido, deshonesto,
feo, etc. Los filtros existentes verifican, a través de repetidas
detecciones, la inutilidad de continuar la relación.
Información
de contacto
ESCUELA
PARA EL DESARROLLO DE LA AUTOESTIMA
Director
Lic.
Claudio A. Alonso Moÿ
Psicólogo Clínico y Laboral
• "La vida es
muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que
se sientan a ver lo que pasa."
• "Al final,
lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años."
• "Ama la vida,
afróntala, porque buena o mala no tenemos otra."
• "Procura no
emplear el tesoro de tu vida en odiar y en temer."
• "El éxito
no puede ser medido por la posición que alguien ha alcanzado en
la vida, sino por los obstáculos que se interpuesto mientras trataba
de tener éxito."
• "A veces
nos volvemos locos porque olvidamos que somos diferentes, porque el amor
no es una competencia para que cada uno supere la fuerza del otro, sino
una cooperación que necesita de esas diferencias."
• "Has tenido
éxito en la vida cuando todo lo que realmente deseas es lo que
verdaderamente necesitas."
• "La cadena
del matrimonio pesa tanto que es preciso sean dos para llevarla, y, a
veces tres ."
•"Si ayudo a
una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano."
•“La desesperanza está
fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos,
que es todo.”
•"El temor y
la esperanza nacen juntos y juntos mueren."