Cuando
un oyente escucha una historia, examina todas las informaciones y analogías
en la propia experiencia y las dota de un sentido personal. Y precisamente
esa es la finalidad de las metáforas terapéuticas o que
resuelven problemas. Movilizan en el oyente la búsqueda consciente
e inconsciente para dar un sentido a los personajes, relaciones, acontecimientos,
dificultades, desarrollos y soluciones presentados en el trasfondo de
la experiencia personal.
Las metáforas terapéuticas se diferencian de las historias
en que están diseñadas y presentadas específicamente
para determinadas personas con problemas concretos.
La finalidad de la metáfora es atraer la atención consciente
del individuo y burlar sus mecanismos de defensa a fin de permitirle
entrar en contacto con las fuerzas de su inconsciente, inmensamente
ricas en posibilidades y en soluciones.
Considero al inconsciente como el lugar donde el sujeto puede halar
la solución a sus problemas, solución no utilizada a causa
de los límites generados por los aprendizajes conscientes. Esta
concepción parte del principio de que lo esencial de la vida
está regido por procesos inconscientes.
El inconsciente está en constante evolución. Si leo un
texto que me inspira o si me encuentro con alguien verdaderamente importante
para mí, mi inconsciente resulta modificado por ello. Además
el inconsciente, por ser el depositario de todo cuanto se aprende desde
la infancia y aunque la mayoría de ese conocimiento haya sido
olvidado por la mente consciente, sigue siempre disponible para el inconsciente.
La metáfora está destinada a establecer conexiones.
En una primera fase, le metáfora terapéutica permitiría
quitar importancia a la mente consciente. Se accedería entonces
más al aspecto intuitivo, a la espontaneidad, a la creatividad,
al inconsciente.
La metáfora comienza penetrando en el mundo interno del oyente,
quien trata de encontrar en ella similitudes coherentes. Si la historia
toma de pronto un dirección imprevista, el oyente se ve entonces
forzado a restablecer la coherencia de su modelo del mundo comprometido
con el relato y, en ese preciso momento, modifica su mundo de creencias
y de ideas definidas. Las metáforas nos permiten así recoger
el pasado, situarnos en el presente y proyectar la esperanza hacia nuestro
futuro.