Mucho
se ha escrito y dicho sobre la autoestima, se la ha intentado medir,
evaluar, etc., hasta nosotros mismos decimos “tengo la autoestima
baja, por el piso, etc.”. En realidad si juntáramos todo
lo dicho nos daríamos cuenta de que son definiciones vagas o
imprecisas acerca de una constelación de estados de ánimo
referidos a la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Ahora bien, si intentase dar una definición de autoestima, yo
diría que es el conjunto de creencias que tiene una persona acerca
de su eficacia en la vida.
Cuando me refiero a creencias quiero decir que son juicios basados en
cierto tipo de comprobación empírica y además,
estos juicios son parciales o bien subjetivos. Esto surge de que el
ser humano es un ser subjetivo y sobre todo cuando se juzga a sí
mismo; tomemos por ejemplo una situación en la cual nuestro juicio
acerca de nosotros mismos difiere del juicio que tienen los demás
acerca nuestro, todos están de acuerdo en algo positivo acerca
de nosotros, pero nosotros consideramos lo contrario y no estamos conformes
con la opinión de los demás, pensemos en un trabajo que
hemos hecho y en el cual nos involucramos profundamente y ponemos lo
mejor de nosotros y además consideramos, cuando lo terminamos,
que no está bien hecho mientras los demás piensan todo
lo contrario y hasta nos alaban por el trabajo bien realizado. Si analizamos
este hecho, se observa una distorsión acerca de la realidad que
nos lleva a ver algo bueno como algo malo y uno se pregunta ¿qué
es lo que pasa? ¿por qué mi opinión difiere de
la de los demás? ¿por qué no puedo verlo igual
que los otros?.
Toda estas preguntas nos remontan al origen de la autoestima y a la
formación de la creencias. Pero antes me gustaría definir
que es una creencia; una creencia es lo que consideramos verdad y se
forman generalizando a partir de nuestras experiencias en el mundo y
con los demás. Las creencias son nuestros principios rectores,
los mapas internos que empleamos para dar sentido al mundo y nos dan
estabilidad y continuidad. Las creencias vienen de muchas fuentes –
educación, creación de modelos a partir de otros significantes,
traumas del pasado, experiencias repetitivas, etc.
Cuando creemos algo, actuamos como si fuera verdad; y esto lo hace difícil
de reprobar porque las creencias actúan como filtros perceptivos
singularmente potentes. Los hechos se interpretan a través de
las creencias, y las excepciones confirman la regla. Lo que hacemos
mantiene y refuerza nuestras creencias, también actúan
como profecías autocumplidas. En suma son los mapas que nos guían
en esta vida.
Las creencias están íntimamente ligadas a la identidad
y las capacidades limitándonos o ampliando nuestro ser, hacen
que creamos que no somos capaces de hacer determinadas cosas o bien
darle importancia a determinadas cosas y a otras no, es muy difícil
que cuestionemos las creencias porque para nosotros son verdades inamovibles
y esto nos lleva a repetir errores una y otra vez sin poder resolver
esos círculos viciosos que van minando la autoestima y que a
menudo desenboca en una depresión.
Un indicador para detectar cómo está nuestra autoestima
es el diálogo interior que tenemos con nosotros mismos, es importante
prestar atención a esta voz interna para determinar si es como
una voz a través de la cual nos marcamos todos nuestros errores
y nos maltratamos o bien nos alentamos positivamente.
Afortunadamente hoy en día disponemos de técnicas psicoterapéuticas
muy eficaces para tratar los problemas de la autoestima; técnicas
que reeducan ese diálogo interno y modifican rápidamente
las creencias negativas.
Algunas
actitudes o Posturas habituales que indican dificultades con la autoestima
Autocrítica
dura y excesiva que la mantiene en un estado de insatisfacción
consigo misma. Hipersensibilidad a la crítica, por la que se
siente exageradamente atacada/o, herida/o; hecha la culpa de los fracasos
a los demás o a la situación. Dependencia del qué dirán. Indecisión crónica, no por falta de información,
sino por miedo exagerado a equivocarse. Deseo innecesario por complacer, por el que no se atreve
a decir NO, por miedo a desagradar y a perder la buena opinión
del peticionario.
Perfeccionismo, autoexigencia esclavizadora de hacer "perfectamente"
todo lo que intenta, que conduce a un desmoronamiento interior cuando
las cosas no salen con la perfección exigida. Culpabilidad neurótica, por la que se acusa
y se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera
la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente,
sin llegar nunca a perdonarse por completo. Constante rumiar por las circunstancias negativas del pasado. Tendencias defensivas, un negativo generalizado (todo
lo ve negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo) y
una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.
Información
de contacto
ESCUELA
PARA EL DESARROLLO DE LA AUTOESTIMA
Director
Lic.
Claudio A. Alonso Moÿ
Psicólogo Clínico y Laboral
• "¿Y
cuando piensas realizar tu sueño?”, le preguntó el
Maestro al discípulo. “Cuando tenga la oportunidad de hacerlo”,
respondió éste. El Maestro le contestó: “La
oportunidad nunca llega. La oportunidad ya está aquí "
• "Si haces lo
que has hecho siempre, no llegarás más lejos de lo que siempre
has llegado."
• "La gente que
dice que no se puede hacer, no debería de interrumpir a quienes
lo están haciendo"
• "Estar preparado
es importante,saber esperar es aún más,
pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida"
• "No hay nada
nuevo bajo el Sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos."
• "¿Qué
sabe el pez del agua en que nada toda su vida? "
• "Todos somos
aficionados: en nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa. "
• "Las llaves
de tu prisión están escondidas en la coraza de tu propio
carácter"
• "Creí
mi hogar apagado y revolví la ceniza...me quemé la mano"
• "La vida está
llena de actos que en el momento de realizarlos
parecen perfectamente razonables
"
• "Si no sabes
donde vas, terminarás en otra parte"